¿Cuidado de salud mental asequible? El acceso es cada vez más difícil

Más de una década después que el Congreso aprobara una ley sobre el acceso equitativo a la atención de salud mental y física, los estadounidenses luchan por encontrar proveedores a bajo precio dentro de la red.

(Lynne Shallcross/KHN illustration; Getty Images)

Once años después que el Congreso aprobara una ley para que las aseguradoras proporcionen acceso igualitario a la salud mental y física, a los estadounidenses les resulta más difícil obtener tratamiento a bajo precio para las enfermedades mentales y los problemas de adicción. Las barreras para la paridad continúan a pesar del consenso bipartidista de que se debe hacer más para enfrentar la devastadora epidemia de opioides, el aumento del suicidio y las crecientes tasas de depresión y ansiedad entre adolescentes.

Un estudio publicado el 20 de noviembre por Milliman, una consultora de administración de riesgos y salud, encontró que los pacientes solían recurrir a proveedores fuera de la red para el tratamiento de la salud mental y la drogadicción. Las disparidades han aumentado desde el anterior informe publicado por Milliman hace dos años.

El último estudio examinó los datos de 37 millones de personas con planes PPO en los 50 estados entre 2013 y 2017.

Algunas de las conclusiones:

  • En 2017, las personas que buscaron atención hospitalaria por problemas de salud mental tuvieron 5,2 veces más probabilidades de ser referidas a un proveedor fuera de la red que por atención médica o quirúrgica, en comparación con 2,8 veces en 2013.
  • En el tratamiento por drogadicción, las cifras fueron todavía peores: fue 10 veces más probable que se proporcionara hospitalización fuera de la red, en comparación con 4,7 veces en 2013.
  • En 2017, un niño tenía 10 veces más probabilidades de salir de la red para una visita de salud mental que para una cita de atención primaria.
  • El gasto para todo tipo de adicción fue sólo el 0,9% del gasto total en atención de salud en 2017. El tratamiento de salud mental representó el 2,4% del gasto total.

En 2017, 70,237 estadounidenses murieron por sobredosis de drogas y 47,173 por suicidio, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC). En 2018, casi el 20% de los adultos sufrieron una enfermedad mental, según la National Alliance on Mental Illness.

“Pensé que tal vez habríamos visto algún progreso. Resulta deprimente ver que en realidad hemos empeorado”, dijo el doctor Henry Harbin, ex director ejecutivo de Magellan Health, una compañía de atención de salud mental, y consejero de la Bowman Family Foundation, que encargó el informe. “Los empleadores y las aseguradoras deben cuadruplicar sus esfuerzos”.

Las redes de las aseguradoras son simplemente inadecuadas, señaló Harbin, lo que no es ninguna sorpresa dado que las compañías de seguros reembolsan sistemáticamente a los proveedores de salud mental tarifas más bajas. El estudio encontró, por ejemplo, que las visitas al consultorio de atención primaria fueron en promedio 23.8% más altas que las visitas al de salud mental.

Si un plan tuviera una escasez de oncólogos o cardiólogos, dijo, una aseguradora pagaría más para incrementar el número de proveedores en la red. “Es rápido de hacer. Sólo hay que subir las tarifas en las áreas donde te faltan, como lo hacen en el área médica”.

El doctor Tom Insel, asesor del gobernador de California Gavin Newsom en temas de salud mental, calificó de “impactantes” los resultados del estudio. En California, el informe encontró que la atención de salud mental de los pacientes hospitalizados tenía 7,8 veces más probabilidades de realizarse fuera de la red.

“Las personas con enfermedades mentales graves tienen mejor acceso a la atención con Medi-Cal que con un seguro privado. Algo prácticamente impensable para las afecciones médicas”, explicó Insel, que dirigió el Instituto Nacional de Salud Mental de 2002 a 2015. “Nunca permitiríamos esto para enfermedades cardíacas o cáncer”.

Cathryn Donaldson, vocera de America’s Health Insurance Plans, el principal grupo de la industria, dijo que las aseguradoras trabajan con diligencia para cumplir con la ley federal de paridad. Pero la escasez nacional de proveedores de salud mental, junto con los muchos médicos que no quieren participar en las redes de seguros, contribuyen a que más pacientes necesiten salir de la red para recibir atención, aseguró.

“Los proveedores de seguros de salud evalúan regularmente la idoneidad de sus redes de proveedores para que los pacientes cuenten con acceso adecuado a la atención de salud mental, al tiempo que se mide el impacto para mejorar los resultados de los pacientes”, escribió Donaldson en un correo electrónico.

Michael Thompson, presidente y CEO de la National Alliance of Healthcare Purchaser Coalitions, dijo que el informe Milliman confirma lo que ha escuchado de los empleadores.

“Es una situación que les supera. Cuando su gente trata de conseguir citas con psiquiatras de la red, ni siquiera les devuelven la llamada”.

Cuando los empleadores seleccionan un plan para los trabajadores, suelen considerar si la red será la adecuada, señaló Thompson. Pero a menudo se trata de “redes fantasmas” de proveedores que ya no aceptan el seguro o no aceptan nuevos pacientes. “¿Qué pasa cuando compras un producto inadecuado?”, se preguntó.

Quienes sufren las consecuencias son los pacientes y sus familias. En 2017, Terresa Humphries-Wadsworth llevó a su hijo de 14 años a una sala de emergencias en su ciudad natal de Cody, Wyoming, porque hablaba de suicidio. El personal lo envió al hospital más cercano con una unidad psiquiátrica. Estaba a 100 millas de distancia, en Montana. Su hijo estuvo internado 10 días hasta que Humphries-Wadsworth supo que el hospital estaba fuera de la red. La institución más cercana, dentro de la red, quedaba a 200 millas de su casa.

La familia enfrentó $110,000 en gastos por dos visitas como paciente y tratamiento de internación. Negociaron la cantidad con el hospital y una agencia de cobros, y luego pidieron préstamos para pagarla, contó.

Poco antes, cuando su hijo desarrolló diabetes, sabía que la aseguradora pagaría por el tratamiento, dijo Humphries-Wadsworth. “¿Cómo es posible que su salud mental, que podía llevarle a la muerte, no esté cubierta de la misma manera que el cuidado de su diabetes? ¿Por qué no se les trata igual?”

El ex legislador Patrick Kennedy, quien patrocinó la ley federal de paridad y ahora dirige el Kennedy Forum, enfocado en implementar la ley, dijo que la solución es clara: “Cuando las aseguradoras hagan que el pago por las enfermedades mentales sea igual que el de cualquier otra enfermedad, conseguiremos que las personas tengan acceso al tratamiento que necesitan”.

Después de la publicación del informe Milliman, el Kennedy Forum y otras organizaciones de salud mental entregaron una carta al Presidente del Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, Frank Pallone, demócrata de New Jersey, y al Presidente del Comité de Educación y Trabajo de la Cámara de Representantes, Bobby Scott, demócrata de Virginia, solicitando audiencias sobre la paridad.

Meiram Bendat, un abogado de salud mental que ha presentado varias demandas de paridad, indicó que se necesita una aplicación más estricta por parte de los estados y del gobierno federal para asegurarles a los pacientes el acceso que la ley les garantiza.

“Sin multas sustanciales contra las aseguradoras, nada va a cambiar porque no hay incentivo para el cambio”, concluyó.

Esta historia fue producida por Kaiser Health News, un programa editorial independiente de la Kaiser Family Foundation.

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