La marihuana podría encender la llama del sexo

California ya tiene marihuana medicinal. Y ahora hay evidencia de que la hierba podría funcionar como “marihuana conyugal”, reavivando el deseo sexual tanto en hombres como en mujeres.

La naturaleza exacta de la conexión cannabis-coito sigue sin resolverse, pero los investigadores intentaron despejar la bruma con un nuevo estudio publicado en la edición de noviembre de la revista Journal of Sexual Medicine.

El trabajo mostró que las personas que la consumían sentían más deseo.

En realidad, no importa quién participe: hombre o mujer, soltero o casado, sin hijos y sin preocupaciones, o un padre ocupado. Entre todos los grupos demográficos y étnicos, aquellos que fumaban marihuana reportaron tener más relaciones sexuales que los que no la consumían, reveló la investigación.

“Me sorprendió”, dijo el doctor Michael Eisenberg, autor principal del estudio y profesor asistente de urología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford.

El estudio se basó en encuestas realizadas por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud durante más de una década a más de 50,000 estadounidenses de entre 25 y 45 años.

Antes de ver los resultados, Eisenberg había estado diciendo a sus pacientes que usar marihuana podría ser un lastre para su deseo sexual o su rendimiento. Pero ahora tiene mucha más confianza en que la marihuana no interfiere con el comportamiento sexual. Y esa es una buena información en estos días, especialmente en California, que ya permite la marihuana medicinal y se prepara para legalizar la compra recreativa el próximo año.

En noviembre pasado, los votantes de California aprobaron la Proposición 64, la Ley de Uso de Marihuana para Adultos, convirtiendo a California en uno de los ocho estados, más el Distrito de Columbia, en legalizar la droga para uso recreativo. La medida inmediatamente permitió que los adultos mayores de 21 años tengan hasta 1 onza (28.5 gramos) de cannabis, pero retrasó las ventas legales de marihuana en los negocios minoristas autorizados hasta comienzos de 2018.

Eisenberg advirtió en contra de sacar conclusiones injustificadas del estudio y citó el adagio estadístico de que “la correlación no es igual a la causalidad”.

“Esto no significa que, si quieres tener más relaciones sexuales, debes comenzar a fumar marihuana”, dijo. “Definitivamente eso no es lo que admiten estos datos”.

Pero Eisenberg agregó que el estudio podría cambiar la forma en que aconseja a los pacientes que ya fuman marihuana. Anteriormente, les había sugerido que dejaran de fumar marihuana si tenían problemas de libido o de rendimiento sexual.

Ahora cree que dejar de fumar podría no ser necesario y que los pacientes pueden centrarse en otros cambios en el estilo de vida para aumentar la libido.

“Si alguien está usando marihuana para ayudarlos con el dolor crónico de espalda o algo similar, puede haber otras intervenciones en las que podamos enfocarnos, en lugar de decirles que tienen que parar, de lo contrario su vida sexual está condenada al fracaso”, dijo.

El uso de marihuana y la actividad sexual parecen tener una “relación dosis-respuesta”. Eso significa que cuanta más se fuma, más probabilidades habrá de tener relaciones sexuales en el último mes.

“Los usuarios diarios, por ejemplo, en comparación con los que nunca la usaron, informaron tener unos 20 encuentros sexuales más al año. Creo que es una diferencia significativa”, reflexionó Eisenberg.

A los encuestados no se les preguntó cuánto fumaban o cuándo fumaban. Pero sí cuánto sexo tenían. Según el estudio, los que no eran usuarios dijeron que habían tenido relaciones sexuales entre cinco y seis veces en el mes anterior.

Pero los fumadores diarios de marihuana informaron tener relaciones sexuales alrededor de siete veces durante el mismo período. La frecuencia estaba en algún punto intermedio para las personas que fumaban marihuana con menos frecuencia, en forma semanal o mensual. Informaron tener sexo más que los abstemios, pero menos que los usuarios diarios.

“Para cada grupo, cuanto más uso de marihuana informaron, más sexo reportaron”, dijo Eisenberg. “Entonces eso… me hizo pensar que potencialmente podría haber alguna explicación biológica”.

La doctora Holly Richmond, una terapeuta sexual que practica en Los Angeles y en Portland, Oregon, llama a ese hallazgo “fantástico”.

“Obviamente, no voy a decirle a una pareja que no consume marihuana que la use”, dijo. Pero “si estuvieran interesados, les ofrecería la información”.

Richmond dijo que ha visto resultados mixtos entre sus clientes que usan marihuana. Algunas parejas le dicen que tienen más relaciones sexuales cuando usan marihuana; otras tienen menos.

La terapeuta dijo que esas diferencias son probablemente atribuibles a la cantidad de marihuana que alguien fuma en lugar de la frecuencia con la que se fuma.

“Demasiado puede conducir al letargo, lo que no facilita la conexión [emocional] en absoluto, y definitivamente no fomenta la actividad sexual”, explicó.

Los resultados no arrojan luz sobre qué factores impulsan la asociación entre el uso de marihuana y el sexo, según el doctor Igor Grant, titular de psiquiatría y director del Centro de Investigación de Cannabis Medicinal de la Universidad de California-San Diego.

La explicación más simple podría ser que al tipo de persona que fuma marihuana (o que está dispuesto a admitirlo en una encuesta) también le gusta más el sexo. Grant llamó a esas personas “tomadores de riesgos” o “buscadores de sensaciones”.

“El consumo de drogas es un tipo de comportamiento de búsqueda de sensaciones, y obviamente el sexo es otro”, dijo.

Eisenberg dijo que el estudio también controlaba otras conductas de riesgo, como la cocaína o el alcohol.

Este experto sospecha que la marihuana puede estimular la excitación u otras vías neuronales en el cerebro. Un proceso diferente del Viagra, que funciona directamente en el sistema vascular para mejorar el flujo de sangre al pene.

Pero el estudio tiene algunas limitaciones. Por ejemplo, se basó en el reporte de los propios encuestados, y por lo tanto en los recuerdos de los participantes, que pueden ser imperfectos, ya que se les pidió recordar cuántas veces fumaron marihuana en el último año y cuántas veces tuvieron relaciones sexuales en las últimas cuatro semanas.

Además, la encuesta solo indagó sobre el sexo entre hombres y mujeres, por lo que no está claro cómo la marihuana afecta los encuentros entre personas del mismo sexo.

Aun así, los resultados contradicen algunas investigaciones previas, como los estudios que indican que el uso intensivo de marihuana está asociado con la disfunción eréctil. Además, la investigación sobre el tabaquismo muestra efectos vasculares negativos que pueden interferir con la excitación masculina, explicó Eisenberg.

Los resultados también contradicen los estereotipos sobre los que fuman marihuana. Grant lo resumió como “ya sabes, las personas simplemente no tienen ganas de tener relaciones sexuales si están drogadas todo el tiempo”.

Richmond, la terapeuta sexual, estuvo de acuerdo en que esos estereotipos existen, por lo que este estudio podría ser tranquilizador para las personas que disfrutan de la marihuana y también disfrutan del sexo. Por lo menos, el estudio muestra que fumar marihuana no parece disminuir la actividad sexual.

“Las personas y las parejas buscan formas adicionales de generar novedad en la relación y de divertirse, y ahora ésta es una opción legal y accesible de hacerlo”, dijo.

Esta historia es parte de una asociación que incluye KQED, NPR y Kaiser Health News.

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