Para la “Generación Juul”, la adicción se presenta rápido y es difícil de superar

(Hannah Norman/KHN Illustration; Getty Images)

Cuando Will vapeó por primera vez durante su segundo año de secundaria, no sabía qué esperar. Era algo de lo que había escuchado vagamente en su escuela.

“Recuerdo haberlo usado varias veces seguidas”, dijo. “Y sentir como una sensación de zumbido en la cabeza. Pero no me detuve”.

Will siguió vapeando nicotina adictivamente durante el siguiente año y medio. Fue parte de una tendencia. El uso de cigarrillos electrónicos entre adolescentes se ha duplicado desde 2017, según el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, con 1 de cada 4 estudiantes de último año de secundaria reportando haber usado un vapeador en el mes anterior.

Will ahora está en el último año de secundaria, en una escuela de los suburbios de Washington, D.C. (NPR y Kaiser Health News están usando el primer nombre de Will solo para que pueda hablar libremente sobre su consumo sin temor a repercusiones en la escuela o en su casa).

Superó su adicción a la nicotina antes del brote de este verano de enfermedades pulmonares graves y muertes relacionadas con el vapeo. Pero todavía ocasionalmente consume THC, el ingrediente psicoactivo de la marihuana. Contó que estas enfermedades no lo han hecho abandonar el hábito ni a él ni a sus amigos, en algún sentido porque el vapeo forma parte de la cultura adolescente, y también porque piensan que no les pasará nada malo.

“Siento que, para muchas personas, es solo un riesgo que están dispuestos a correr”, dijo. “No creo que muchos jóvenes estén pensando en el futuro”.

La primavera pasada, tres estudiantes de Winston Churchill High School en Potomac, Maryland, fueron trasladados en ambulancia a salas de emergencia en dos incidentes separados después de vapear THC.

Los tres estudiantes habían perdido el conocimiento, sin embargo, los casos no se encuentran entre los que están siendo investigados por los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), dijo Mary Anderson, vocera del Departamento de Salud y Servicios Sociales del condado de Montgomery. Los estudiantes no habían mostrado ningún síntoma respiratorio, explicó Anderson, y los incidentes ocurrieron antes que los CDC emitieran una guía para informar sobre enfermedades pulmonares graves.

Brandi Heckert, directora de Churchill High School, dijo que el vapeo ha explotado en popularidad en este último año. “Y ocurrió en un segundo”, agregó.

Los maestros y el personal han recorrido un largo camino hasta poder reconocer los diferentes tipos de vaporizadores, dijo Heckert. Los dispositivos pueden parecer una unidad flash drive u otro dispositivo digital, tan fácil de ocultar que los estudiantes a veces pueden usarlos en clase.

“Creo que lo que nos da miedo muchas veces es que, a menos que tengan algún cartucho o paquete, no sabemos qué contienen”, dijo Heckert. “Y eso hace que sea realmente difícil ayudarlos si los necesitan”.

Contó que, la primavera pasada, los funcionarios escolares no sabían exactamente qué habían ingerido los tres estudiantes tratados en la sala de emergencias por síntomas graves relacionados con el vapeo.

Para los adolescentes que vapean, la adicción a la nicotina también aumentó rápidamente. Will recordó su consumo fuera de control. “Recuerdo, especialmente cuando llegaba a casa, seguía fumando solo durante toda la noche, hasta que me sentía mal del estómago”.

Al principio, Will y sus amigos conseguían que alguien les comprara las cápsulas que contenían el líquido con nicotina. Pero Will dijo que, eventualmente, pudo comprar sus propias cápsulas en eBay, y en otros sitios de internet.

Después de un tiempo, ya no sentía esa sensación satisfactoria del zumbido en la cabeza que del principio. Pero aun así siguió comprando nicotina.

El adolescente dijo que, hacia el final, “simplemente parecía no tener sentido, comprar estos paquetes de $20 de nicotina líquida. Realmente no parecía que estuviera obteniendo mucho, y luego, con el tiempo, me comenzaron a doler los pulmones”.

Will dejó de vapear la primavera pasada casi por accidente. Un amigo había saltado a una piscina con el dispositivo Juul de Will, arruinándolo. Pasó horas tratando de arreglarlo, pero sus esfuerzos fueron en vano. Un dispositivo de Juul nuevo le habría costado alrededor de $50.

“No parecía que fuera algo que realmente valiera la pena. Además, estaba tratando de ser más proactivo y saludable”, dijo.

Dejó de vapear inmediatamente, pero sintió un fuerte deseo de hacerlo durante tres semanas seguidas.

“Puedo entender por qué es tan difícil para otras personas”, dijo.

Will cree que, para algunas personas, incluido él, vapear es parte de una etapa. Pero otros son verdaderamente adictos, dijo.

Louis Schreiber, estudiante de doceavo grado en Winston Churchill High School, en Maryland, en los suburbios de Washington, D.C., está tratando de crear un grupo anti-vapeo en la escuela. Padece asma, y espera que la serie de enfermedades pulmonares vinculadas al vapeo sirva como una señal de alerta para los estudiantes. (Elly Yu/WAMU)

Louis Schreiber, estudiante de último año de Winston Churchill High School, no vapea y está tratando de crear un grupo anti-vapeo con sus compañeros de clase. Tiene asma y dijo que evita ir al baño en la escuela por el vapeo.

Schreiber es parte de un grupo de trabajo sobre vapeo en el condado de Montgomery y dijo que espera que la serie de enfermedades recientes haya servido como “una llamada de atención” para algunos de sus compañeros. Pero estuvo de acuerdo en que esta ola nacional de enfermedades pulmonares no impedirá que muchos vapeen.

En este momento, dijo Schreiber, el uso de cigarrillos electrónicos “se ve como algo genial y popular” entre sus pares. “Para esta generación, sobresalir en la escuela secundaria por cualquier motivo es difícil”, dijo. “Ir en contra de esto sería, ya sabes, casi imposible”.

Sin embargo, Phoebe Chambers, estudiante de tercer año en Churchill, dijo que las hospitalizaciones que han estado en las noticias han asustado a algunos de sus compañeros.

“Las personas que nunca han vapeado probablemente ahora no quieran probarlo. Pero los jóvenes que son adictos, creo que están luchando”, expresó Chambers.

“Tengo un amigo que dejó porque se dio cuenta de lo malo que era y fue muy, muy difícil”, contó. A Chambers le preocupa cómo el vapeo afectará la salud de su generación. Incluso si un adolescente intenta dejar de usar, es difícil evitar los dispositivos.

“No es solo algo que se limita a un grupo social”, dijo Chambers. “No es solo el grupo de muchachos que se drogan. Son los atletas. Son los nerds. Todos. Se ha infiltrado en todas las camarillas sociales. Todo tipo de persona conoce a alguien que está vapeando, o vapea ella misma”.

Esta historia es parte de una asociación que incluye WAMU, NPR y Kaiser Health News, un programa editorial independiente de la Kaiser Family Foundation.

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