Viejos moteles cobran nueva vida ayudando a las personas sin hogar a sanar

Justo al final de la autopista de Disneyland, en la ciudad Buena Park, en el condado de Orange, Paul Leon está parado fuera de lo que queda de un hotel de mala muerte. Sobre él, una señal de color rosa desteñido promociona el Coral Motel, cuyos cuartos, en sus buenas épocas, costaban 35 dólares la noche.

“Este hotel en particular iba a ser confiscado por la ciudad de Buena Park, por causa de las drogas, el alcohol y la prostitución”, explicó Leon. Pero Leon, CEO de la Illumination Foundation en Irvine, una organización sin fines de lucro, tuvo una idea diferente. Él propuso transformar la recepción del motel en un centro de atención médica y convertir las habitaciones en limpias instalaciones de recuperación para personas sin hogar recientemente dadas de alta del hospital. Y eso fue lo que hizo.

Para las personas sin hogar es imposible recuperarse de una crisis de salud cuando sólo vuelven a la calle luego de ser dados de alta del hospital. Terminan volviendo repetidamente a las salas de emergencia y a los hospitales, lo que es muy costoso.

Los centros de cuidado recuperativo son costosos de instalar, pero el modelo del motel fue justo lo contrario, dice Leon.

“La belleza de esto [es] lo recuperativo de un hombre pobre”, dijo. “No son el Hyatt o el Hilton, pero para nosotros sirve para un propósito. Los costos para ejecutarlo son mucho menos”.

La habitación de recuperación del motel cuesta aproximadamente la mitad de lo que costaría en un hospital, alrededor de $2.000 menos por día por paciente. Y es como estar en casa. De hecho, puede ser hasta mejor que el hogar, porque tiene una enfermera en el personal, para ayudar a supervisar el cuidado y manejar las complicaciones.

Leon, que fue entrenado como enfermero en salud pública, lanzó la

Illumination Foundation para proveer precisamente este tipo de cuidado y relacionarlo con la comunidad.

Ahora, la fundación está expandiendo el modelo del motel a seis sitios en cuatro condados, Orange, Los Angeles, Riverside y San Bernardino.

Elvin Quiñones, uno de los pacientes en el Coral Motel, camina con pasos pesados alrededor del estacionamiento en flip-flops (ojotas) para mostrar su hogar anterior – un pequeño Datsun B210 sedan blanco.

Quiñones en su habitación en el Coral Motel, en Buena Park, California, en febrero del 2016. Después de una cirugía de vesícula, Quiñones no tenía en dónde recuperarse y terminó en el motel utilizado por el Illumination Foundation Recuperative Care. (Heidi de Marco/KHN)

Quiñones en su habitación en el Coral Motel, en Buena Park, California, en febrero del 2016. Después de una cirugía de vesícula, Quiñones no tenía en dónde recuperarse y terminó en el motel utilizado por el Illumination Foundation Recuperative Care. (Heidi de Marco/KHN)

“Le mostraré mi casa”, dijo. “No es muy grande”.

Quiñones es un hombre grande, y es difícil imaginarlo hacinado dentro del auto con sus dos perros. En los días posteriores a su operación de vesícula, tuvo que ajustarse también a un montón de engranaje médico.

“Seré honesto, estaba durmiendo enfrente de un Walmart abierto las 24 horas, porque tenía baño”, contó Quiñones. “Todavía tenía un tubo atrapado dentro de mí que estaba drenando, por lo que necesitaba un lugar en donde pudiera vaciar el drenaje”. Estar sin hogar y sin ayuda, agregó, es algo que nunca olvidará.

“Es surrealista”. Usted piensa que se va a despertar y todo era una pesadilla. Y se despierta y no lo es”, dijo. “Es sólo el próximo día”.

Una semana después de su alta médica, el hospital llamó y lo ayudó a colocarlo en el motel.

“Éste es un nuevo modelo de cuidado para el condado de Orange”, dijo Ginny Ripslinger, vicepresidenta de la red de cuidado del St. Joseph Health System.

Hospitales y aseguradoras de salud ayudan a financiar los centros de cuidado con sede en moteles, dijo Ripslinger, porque ellos ahorran dinero estabilizando a estos pacientes.

Los dólares con los que contribuyen son adicionales a cualquier pago del Medi-Cal, el programa de salud para personas de bajos ingresos financiado con fondos estatales y federales.

Elvin Quiñones, 55, visits his two chihuahuas at the Santa Fe Animal Quiñones visita a sus dos chihuahuas en el Santa Fe Animal Hospital usualmente cada dos días. Quiñones los puso en el refugio para perros el día que se quedaron sin hogar. (Heidi de Marco/KHN)

Elvin Quiñones, 55, visits his two chihuahuas at the Santa Fe Animal Quiñones visita a sus dos chihuahuas en el Santa Fe Animal Hospital usualmente cada dos días. Quiñones los puso en el refugio para perros el día que se quedaron sin hogar. (Heidi de Marco/KHN)

Más allá del interés financiero de los hospitales, proveer fondos para esta atención con sede en un motel es “simplemente hacer lo correcto”, dijo Ripslinger. “No queremos darles el alta a la calle, y hay una obligación de parte de los hospitales de proveer continuidad de la atención y altas seguras”.

También hay un beneficio adicional en acomodar a estos pacientes sin hogar en habitaciones de motel por dos o tres semanas.

“Podría decir que son una audiencia [cautiva]”, dijo Ripslinger. “Entonces, podemos proveerles servicios sociales y vínculos con la comunidad para vivienda estable, y mantenerlos en un medio ambiente protegido”.

Leon dijo que ha estado trabajando con docenas de ciudades alrededor del país para establecer modelos similares en otras partes.

“Si recién está empezando y no tiene un programa de atención recuperativa”, dijo, “un método fácil y rápido es usar los moteles. Básicamente, podrían comenzar en cuestión de días para albergar a algunos de los pacientes que son los más vulnerables”.

Toda ciudad tiene un problema con las personas sin hogar, agregó Leon, y toda ciudad tiene su versión del destartalado Coral Motel. Es una rara oportunidad, dijo, de transformar dos grandes problemas en una solución.

Esta historia es parte de una alianza que incluye a KQED, NPR y Kaiser Health News.

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