Luchadora de larga data asume posición en poderoso sindicato de enfermeras

Bonnie Castillo, la nueva directora ejecutiva de la California Nurses Association, lidera un grupo desde el Crest Theatre en Sacramento hasta el Capitolio, el 1 de mayo, en protesta por dos proyectos de ley. El grupo dice que las medidas amenazan la seguridad del paciente. (Ana B. Ibarra/California Healthline)

La primera experiencia de Bonnie Castillo con el sindicalismo data de mediados de la década de los 60, cuando tenía apenas 5 años. Su padre era ferroviario en Sacramento, California, y miembro activo del sindicato.

Más de una vez, ella y su madre fueron con él a participar de piquetes, en los que los trabajadores exigían mejores salarios y beneficios.

“Lo recogíamos en cuestión de horas porque ya habían ganado,” recordó Castillo, ahora de 57 años, con una sonrisa. “Esos fueron tiempos memorables”.

Los tiempos han cambiado, pero Castillo sigue comprometida con esa lucha. En marzo, se convirtió en la nueva directora ejecutiva de uno de los sindicatos más fuertes del estado: la Asociación de Enfermeras de California, que cuenta con unos 100.000 miembros.

En el último año, la organización ha inundado el Capitolio estatal de rojo, el color oficial del sindicato, para demostrar su apoyo a un proyecto de ley que crearía un sistema de atención médica administrado por el gobierno de California, con un solo pagador. El proyecto de ley se estancó en la legislatura el año pasado por su costo exorbitante, estimado en $400 mil millones anuales, pero Castillo dice que la pelea no ha terminado. “Creo que puede suceder en esta vida”, dijo.

La predecesora de Castillo, RoseAnn DeMoro, directora ejecutiva del sindicato durante 32 años, fue considerada por algunos como una líder intrépida, pero para otros fue innecesariamente agresiva.

El año pasado, después que el presidente de la Asamblea, Anthony Rendon, retirara el proyecto de ley de un solo pagador, DeMoro tuiteó una imagen del icónico oso grizzly de California apuñalado por la espalda con un cuchillo con el nombre de Rendon. El legislador, demócrata, dijo que recibió numerosas amenazas de muerte después.

La mayoría de los observadores no esperan que este enfoque confrontativo cambie drásticamente bajo Castillo; DeMoro comenzó a prepararla para la transferencia del liderazgo hace varios años. El estratega demócrata Steve Maviglio, crítico del sindicato, le dijo a un periodista de Politico en marzo que Castillo es el “Mini-Me” de DeMoro. Están cortadas con la “misma tijera radical”, dijo.

Castillo respondió: “Me pongo esa tela con orgullo”.

El analista político republicano Kevin Eckery dijo que es justo cuestionar el enfoque que las enfermeras tienen de un solo pagador, pero que cree que las tácticas del sindicato reciben un escrutinio injusto, en parte porque la mayoría de sus miembros son mujeres.

“Creo que algunas de las críticas que recibieron son en realidad producto de machistas”, dijo. “Sí, son agresivas. ¿Y qué?”.

El sindicato ha respaldado al candidato demócrata a gobernador Gavin Newsom, quien apoya el sistema de pagador único.

Además del pagador único, Castillo quiere protecciones adicionales contra la violencia en el lugar de trabajo para las enfermeras en todo el país, y se opone a una demanda federal que permitiría a los trabajadores del sector público optar por no pagar las cuotas sindicales, incluso si están cubiertos por los contratos sindicales.

A diferencia de DeMoro, Castillo es una enfermera registrada. Trabajó en cuidados intensivos en Sacramento por unos 14 años hasta que en 1998 comenzó a trabajar para el sindicato.

Castillo también es la primera latina en ostentar el título de directora ejecutiva en los 115 años de historia de la organización. Y a pesar que, de alguna manera, sigue el ejemplo de DeMoro, Castillo lidera a una multitud con una solidez que es totalmente suya.

“Puede que no sea tan ruidosa al respecto, pero definitivamente es una luchadora”, dijo Deborah Burger, copresidenta del sindicato, y miembro de la junta que nombró a Castillo para su nueva posición.

California Healthline se sentó recientemente con Castillo en su oficina de Oakland para hablar sobre su nueva función.

– A menudo escuchamos que las enfermeras eligen la profesión para ayudar a otros. Usted primero fue voluntaria en el sindicato en 1996, cuando fue enfermera en el American River Hospital en Sacramento, que ya no existe. ¿Qué fue lo que finalmente la impulsó a abandonar la enfermería y trabajar para el sindicato a tiempo completo?

-Para mí fue bastante claro, luego de un par de años de ser una joven enfermera registrada, que mis necesidades de trabajo, y las de mis compañeros, no se abordaban adecuadamente al tratar directamente con la administración. Necesitábamos más personal, más recursos, pero [los administradores del hospital] miraban constantemente los resultados financieros. Cuando nos organizamos y ganamos un contrato sólido, nos dimos cuenta que esto realmente afectaría nuestra capacidad de brindar una mejor atención.

Este proceso de unir a las enfermeras, predominantemente mujeres, mujeres fuertes, para trabajar en conjunto fue algo tan estimulante y emocionante que sentí la necesidad de continuar haciéndolo. Fue una gran decisión porque también amaba a mis pacientes, pero sentí… que podía desempeñar un papel importante para asegurarme que cada enfermera registrada tuviera voz en su lugar de trabajo.

-El año pasado, la legislatura retiró el SB 562, el proyecto de ley de un solo pagador que el sindicato había patrocinado. En lugar de retomarlo este año, los legisladores demócratas respaldan un enfoque gradual hacia la cobertura universal. ¿Estás renunciando a un solo pagador? 

-Entendemos que estos legisladores no van a aprobar un solo pagador por su propia cuenta. Tomará un movimiento de sus constituyentes, enfermeras y otros profesionales de la salud. Los legisladores van a necesitar una gran cantidad de presión, y eso es lo que estamos haciendo: estamos llamando a todas las puertas, nos estamos reuniendo y organizando. Nuestro enfoque y nuestro modelo de organización es lo que nos ha permitido tener éxito. Esto es algo grande, no hay dudas al respecto.

-Algunas personas han llamado el método del sindicato “agresivo”. ¿Cuál es su respuesta a eso?

-Siento que le hacen eso a las mujeres en general. Si las mujeres son militantes o se afirman con fuerza, se les ocurrirán estos nombres que son un tanto despectivos o degradantes. Ese es el comportamiento de intimidación típico. Las enfermeras… saben cómo lidiar con los matones. Realmente no puedes prestarle mucha atención.

-Muchos de estos comentarios fueron después que su predecesora tuiteara una imagen de un oso grizzly de California apuñalado por la espalda con un cuchillo con el nombre de Rendon, vocero de la Asamblea. ¿Cuál fue la situación?

-El oso con el cuchillo era simbólico. Fue un símbolo de un ataque a nuestra democracia. Las enfermeras no lastiman a las personas, ayudan a las personas. Amo el arte… y amo el uso del arte simbólicamente. Sé que hay muchas personas que se sienten amenazadas por diferentes formas de arte, y cuando vi [esos comentarios] pensé … ‘¿Estás tratando de insinuar que el cuchillo era para alguien?’, vamos…

-Además del pagador único, usted se está enfocando en Janus vs. AFSCME, la demanda que trata sobre si los miembros no sindicalizados deberían pagar sus cuotas. ¿Puede explicar por qué está preocupada?

-En este momento, lo que está sucediendo a nivel federal es que están amenazando nuestro derecho a existir.

Necesito liderar esta lucha contra este asalto masivo. [En este caso], ya no se podría … cobrar cuotas [de los no miembros]. Obviamente, para defender y legislar eficazmente, todos pagan su parte. Lo que Janus haría es hacerlo esencialmente ilegal.

Esa es probablemente nuestra mayor amenaza en este momento.

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